Acabados textiles
Calandrado
Proceso de acabado mecánico en el que el tejido pasa entre rodillos calientes bajo presión para obtener una superficie lisa y lustrosa.
También conocido como: acabado calandradoglaseadopulidoacabado planchado
El calandrado es un proceso de acabado mecánico que hace pasar el tejido entre rodillos pesados y calientes bajo alta presión, comprimiendo la estructura y creando una superficie lisa y pulida. Esta técnica ancestral sigue siendo esencial para lograr el aspecto lustroso tan valorado en forros, cortinas y ropa de cama premium.
El proceso ofrece una flexibilidad considerable mediante parámetros ajustables. La temperatura oscila entre ambiente y 200 °C según la composición de la fibra y el efecto deseado. La presión varía de 10 a 100 toneladas en función del gramaje del tejido y la intensidad del acabado requerida. La velocidad suele situarse entre 10 y 100 metros por minuto, siendo las velocidades más bajas las que producen efectos más pronunciados. Los pasos múltiples intensifican el acabado, y la composición del rodillo —acero, papel o recubrimiento de algodón— influye en el carácter final de la superficie.
Distintas técnicas de calandrado producen resultados diferentes. El calandrado simple alisa la superficie y cierra la estructura del tejido. El calandrado por fricción, donde los rodillos giran a distintas velocidades, crea acabados de alto brillo cercanos a un aspecto glaseado. El calandrado en relieve emplea rodillos grabados para imprimir patrones y texturas. El calandrado Schreiner utiliza rodillos finamente grabados para producir el brillo sutil asociado a tejidos de aspecto sedoso.
Entre los efectos logrados figuran el aumento del brillo superficial, una mano más suave, la reducción del espesor del tejido, una estructura más cerrada que mejora la opacidad y una apariencia general más refinada. Estas mejoras conllevan compensaciones: los acabados calandrados pueden relajarse tras el lavado, y el proceso puede reducir la transpirabilidad del tejido al cerrar su estructura.
Los forros, los materiales para cortinas, la ropa de cama y los tejidos industriales son las aplicaciones principales. El calandrado suele complementar los tratamientos de suavizante, aplicando primero el suavizado para mejorar la mano antes de que el calandrado aporte el pulido superficial.
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