Especificaciones técnicas
Lab dip
Muestra pequeña de tejido teñida en laboratorio para igualar un color objetivo antes de la producción en serie.
También conocido como: muestra de colormuestra de tinturacolor matchmuestra de tono
Un lab dip es un fragmento pequeño de tejido teñido en un entorno de laboratorio controlado para alcanzar un color objetivo concreto. Sirve como muestra de aprobación de color antes de comprometerse con la producción de tintura en volumen, y garantiza que comprador y proveedor acuerden exactamente qué tono se producirá.
El proceso comienza cuando el comprador entrega un objetivo de color —normalmente una referencia Pantone, una muestra física o un archivo digital de color—. La tintorería desarrolla entonces una receta, selecciona los tintes adecuados, calcula concentraciones y determina parámetros de proceso para el contenido fibroso y la construcción del tejido. Sigue el teñido de muestra, habitualmente sobre 10–50 gramos de tejido en condiciones cuidadosamente controladas. Si el primer intento no coincide, se ajusta la receta y se repite el proceso hasta lograr un resultado aceptable.
La evaluación del color combina medición instrumental y valoración visual. Un espectrofotómetro mide la muestra frente al objetivo y calcula el Delta E, expresión numérica de la diferencia de color. Un Delta E de 1,0 o inferior indica una coincidencia excelente que la mayoría de observadores no distingue del objetivo. Valores de hasta 1,5 suelen ser aceptables en aplicaciones comerciales, aunque usos finales críticos pueden exigir tolerancias más estrictas. La valoración visual bajo una fuente de luz estándar D65 confirma la lectura instrumental, y la comprobación bajo varias fuentes de luz revela cualquier metamerismo —el fenómeno por el que dos colores coinciden bajo una luz pero divergen bajo otra—.
Los lab dips suelen medir de 10×10 cm a 20×20 cm, y los proveedores normalmente ofrecen de tres a cinco opciones por color para dar al comprador alternativas dentro del rango aceptable. El plazo de entrega suele ser de cinco a diez días laborables, y la mayoría de los telares cobran por color, a menudo reembolsando o abonando la tarifa contra pedidos posteriores.
La buena práctica del sector exige aprobar siempre los lab dips antes de autorizar la producción en serie, conservar las muestras aprobadas como referencia durante y después de la producción, especificar de antemano los niveles de tolerancia aceptables y considerar las condiciones de iluminación donde se utilizará el producto acabado. Omitir este paso para ahorrar tiempo con frecuencia provoca rechazos costosos o calidad comprometida en la mercancía final.
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